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Breve
Historia Institucional
El
Centro de Comunicación y Desarrollo Andino (CENDA) nació
formalmente el 16 de junio de 1985 en Cochabamba, Bolivia,
para trabajar de manera directa en el área rural, inicialmente
en la Subcentral de Raqaypampa,
buscando adoptar el punto de vista de las comunidades campesinas
y cuestionar el modelo general de desarrollo. Es el resultado
de un proceso de reflexión desarrollado por un grupo de
personas que trabajó para el Centro Portales de la Fundación
Patiño, en el estudio de tecnologías apropiadas de las comunidades
rurales, así como en la difusión del conocimiento campesino
y la promoción de la lectura mediante los periódicos bilingües
"El Mizqueño" y "El Totoreño", dirigidos a las poblaciones
del cono sur Cochabambino.
Fue
el tiempo del boom de los proyectos y programas de desarrollo,
del auge de la Revolución Verde impulsado desde el Estado
y muchas ONGs. Se difundía toda una concepción de desarrollo
sobre la idea de que los sistemas agrícolas andinos necesitaban
optimizarse, aumentar su producción para incrementar la
rentabilidad campesina.
La
fuerte sequía de 1982 y 1983 había dado lugar a la introducción
de los paquetes tecnológicos en el área rural, los cuales
provocaban mayor pobreza y desarticulación de las comunidades
campesinas.
Los
primeros contactos con la comunidad de Raqaypampa (Mizque),
establecidos alrededor de 1984, permitió ver la posibilidad
de someter a comprobación los paquetes tecnológicos en boga
y al mismo tiempo comprobar la eficiencia del sistema productivo
campesino, como planteaban algunos estudios aislados. En
aquel momento, Raqaypampa se presentaba como el lugar ideal
para esta tarea, mostraba un alto grado de autonomía frente
al mercado a pesar de su vinculación, conservaba un sólido
manejo tradicional de sus recursos, sobre la base de una
organización social sólida y tenía una escasa o nula injerencia
de proyectos desarrollistas a diferencias de otras comunidades
cercanas.
En
1985, los que serian los fundadores de CENDA, pusieron en
macha investigaciones distintas pero complementarias sobre
el sistema productivo campesino, ligado al manejo de territorio
y la seguridad alimentaria.
El
Centro Portales apoyó de forma contínua la edición de "El
Mizqueño", que paulatinamente iba superando sus objetivos
iniciales para concentrarse no solo en la comunicación horizontal
entre comunidades campesinas que hacian conocer sus historias
y sus experiencias frustradas con el desarrollo, sino promoviendo
la visión misma de las comunidades andinas en función al
control sobre sus espacios vitales, sus territorios comunales.
La difusión de los fracasos y problemas ocasionados por
los paquetes tecnológicos, que se iban documentando en el
proceso de investigación y a través del trabajo directo
en las comunidades fué creando conflictos con diversas instituciones,
incluso el Centro Pairumani de la Fundación Patiño, y el
periódico fué generando vínculos cada vez más fuertes con
la organización sindical campesina, llegando a ser difundido
en casi todo el departamento de Cochabamba.
La
promoción de la lectura en quechua, que se mantiene despues
de más de 23 años de trabajo contínuo, hacen del periódico,
que se llamó Conosur Ñawpaqman desde 1987, una experiencia
única en Sudamerica. A raíz de la contínua expansión del
trabajo, fué necesario separarse del Centro Portales y así
se fundó CENDA
Como
resultado del proceso de investigación-acción, entre 1985
y 1989 CENDA logró arribar a resultados importantes que
posteriormente dieron lugar al libro titulado "Raqaypampa.
Los complejos caminos de una comunidad campesina" (CENDA
1994), donde se analiza la efectiva viabilidad del sistema
campesino frente al proyecto dominante de desarrollo mercantil;
al mismo tiempo forjó la definición de su objetivo y su
consolidación institucional. Las primeras actividades que
desarrollaron se vincularon al apoyo a la organización sindical
y apoyo a las comunidades en relación a su producción
alimentaria, la alfabetización de adultos en idioma quechua,
la salud en términos de interrelación con la medicina tradicional,
la forestación y la comunicación mediante la producción
radial y la edición del periódico bilingüe Conosur Ñawpaqman
-denominado así a partir de 1986-. Desde el inicio su trabajo
se sujetó al control comunitario, brindando informes y sometiéndose
a evaluaciones por la Organización Sindical campesina en
sus distintos niveles.
Ese
trabajo productivo y educativo se sintetizaba en el apoyo
al fortalecimiento de la propia organizacion territorial,
las subcentrales y los sindicatos campesinos que luego se
fusionarian en una Central campesina para defender mejor
sus intereses como originarios quechuas, como organizacion
etnicamente diferenciada.
En
el ámbito nacional esta etapa estuvo marcada por una serie
acontecimientos importantes en la vida de CENDA, ya que
influyeron en la orientación de su trabajo. El proyecto
neoliberal se impuso, prácticamente liquidando al movimiento
obrero y debilitando profundamente a la Central Obrera Boliviana
(COB). Las organizaciones campesinas iniciaron una serie
de movilizaciones en rechazo de la Ley de Reforma Tributaria,
en defensa de la Ley Agraria Fundamental o la defensa de
una educación fiscal y gratuita; la lucha de los cocaleros
se agudizó producto de la Ley 1008 (1988). En los eventos
de la CSUTCB se comenzó a hablar sobre la construcción de
un instrumento político propio y se llegó a plantear una
propuesta educativa que demanda participación social y pertinencia
cultural y lingüística. También se dio la marcha por la
Dignidad y el Territorio, protagonizada por los pueblos
indígenas del oriente boliviano, la cual ingresó a la plaza
Murillo el 17 de septiembre de 1990. Para completar el escenario,
se comenzó una gran movilización nacional campesina indígena
por los 500 años, en medio de la cual la CSUTCB resolvió
incorporar a sus reivindicaciones el tema del territorio.
A
parir de 1990 CENDA apoyó una experiencia de formación de
técnicos indígenas (Yanapaqkuna) para que coadyuve a la
organización campesina y se inclinó a la búsqueda de una
propuesta educativa campesina, ligada al control territorial
de la educación y de acuerdo a la propuesta educativa de
la CSUTCB. En este contexto, en 1992 impulsó la creación
del primer Consejo Educativo Comunal en la subcentral Raqaypampa
y acompañó su recorrido hasta su consolidación; en los años
siguientes el tema del calendario escolar de acuerdo al
calendario agrícola se constituyó en uno de los puntos importantes
de su reflexión con la comunidad y surgió la preocupación
por la construcción de un currículo campesino.
En
este contexto surgió el suplemento infantil Añaskitu, del
periódico Conosur Ñawpaqman, y el Centro de Formación Originaria
de las Alturas (CEFOA) con la misión de formar técnicos
y maestros indígenas. También, la institución dio origen
a la Escuela de Etnodesarrollo Andino (EEA), un espacio
de intercapacitación entre la comunidad campesina y la universidad;
esta coordinación con la academia luego se extendió al CEIDIS,
una alianza entre universidades y ONGs de Argentina, Chile,
Perú y Bolivia, el cual inicialmente lanzó el diplomado
en Educación e Interculturalidad y una serie de eventos
en el Centro de Estudios Superiores de la UMSS.
En
1997 CENDA y la Central Regional de Raqaypampa (CRSUCIR)
empezaron a impulsar el distrito indígena, la propuesta
alcaldía campesina y el saneamiento de la tierra como TCO.
Con estas acciones CENDA inició una etapa en la que pone
mayor énfasis en el tema del territorio. Así, en el año
2001 la institución ingresó en una etapa puente para concentrarse
en un proceso participativo de balance interno sobre toda
su experiencia; el producto fue la elaboración de nuevo
Marco Estratégico Institucional, donde la "gestión territorial"
anuda la totalidad de sus acciones.
Asociado
a la apertura de la maestría en Territorio e Interculturalidad
del CEIDIS, comenzó su apoyo en el proceso de construcción
de los planes de gestión territorial, tanto Raqaypampa como
en Ayopaya -donde comenzó a tener presencia a partir de
año 2000-, con la contribución en sitio de los participantes
de la maestría, mediante una experiencia de innovación académica
ligada a la realidad concreta.
Al
mismo tiempo, el impulso a la tramitación de TCO se extendió
a Ayopaya y Uyuni, mientras Raqaypampa
lograba finalmente la obtención de su título como TCO el
año 2005, siendo la primera TCO del departamento en tierras
altas y la primera exhacienda en Bolivia titulada en esta
modalidad. A partir de entonces, en Raqaypampa se apoya
en la ejecución del plan de gestión territorial, actividad
que permite revelar la capacidad de sus técnicos indígenas
y el grado de autogestión organizativa conquistada por la
Central Regional.
Mientras
Raqaypampa alcanzaba dichos logros, en Ayopaya el proceso
de construcción del plan de gestión territorial condujo
a que las comunidades tomen un protagonismo más directo
sobre el control de su territorio y recursos naturales.
Ello se expresó en la movilización masiva que inició la
Central Sindical Única de Trabajadores Campesinos Originarios
de Ayopaya (CSUTCOA), para lograr
la anulación del Parque Departamental y Área Natural de
Manejo Integrado Altamachi; a partir de entonces la CSUTCOA
y la población de base empezó a dar atención a la zona norte
tropical de la provincia. En esta medida, desde el segundo
semestre de 2005 priorizan la elaboración del Plan de Gestión
y Control Territorial del Norte de Ayopaya con el apoyo
técnico de CENDA.
Sobre
toda esta dinámica, CENDA amplió su labor de incidencia
a nivel nacional, aportando el asesoramiento y la elaboración
de propuestas relacionadas a la problemática tierra y territorio
coadyuvando a las organizaciones campesinas matrices.
De
esta manera tuvo la oportunidad de acompañar las movilizaciones
indígenas originarias por la Asamblea Constituyente y la
constitución del Pacto de Unidad de las Organizaciones Campesinas,
Indígenas y Originarias, brindando una máxima contribución
en la elaboración de su proyecto de Ley de Convocatoria
a la Asamblea
Constituyente, con la firme convicción de que este acontecimiento
debe ser según lo demandado por las organizaciones
sociales: soberana, fundacional, participativa e incluyente.
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